La picardía criolla es una especie de
molusco del espíritu. De esos de concha dura o espinosa y poco material
comestible. Por ejemplo, primero hay que lidiar contra una fea tosca , para
degustar un Picoroco.
Surgen estas metáforas luego de
lidiar con el "maestro gasfiter" de turno , llamado para solucionar
una filtración que aflora en el patio y colocar
dos llaves de paso. Convenimos un precio- que me parece alto- pero no
chisto porque es fin de semana. Realizada la reparación observo que embarriló
la cañería con un elástico. Solicito entonces una rebaja y el
"Calefa" se engrifa: -"¡Si no le gusta no me pague
niunahueá....!". Entonces le cancelo ;pero a condición de no verlo más.
Como la picardía criolla se da en todos los escenarios imaginables,
convengamos que pasar" gato por liebre" se usa en plomería, medicina,
educación judicatura o política.
Se suele aceptar la picardía criolla,
con el ánimo de evitar mayores molestias o proteger la vida. Con eso cuentan
los pícaros. Y por lo mismo les molesta mucho ser sorprendidos " con las
manos en la masa".
Entonces echan toda la caballería encima : " Oiga,
me esta llamando estafador?".
La picardía criolla también sirve en
la universidad , para justificar mediocridades de alumnos o profesores. O peor
aún , para disfrazar la delincuencia .Y en este caso- si nadie se opone al
atropello- , con media docena de picaros
encapuchados basta para poner en jaque
cualquier acto de buena fé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario