Diariamente no hay otra palabra
en Chile que se pronuncie más que " laweah". Un sustantivo artesanal,
flexible y acomodaticio a lo que venga .
Me viene a cuento en un consultorio de
urólogos, donde la mayoría de los pacientes son varones y canosos , como
yo. Y todos chequeando el estado de sus
próstatas; glándula tan varonil en la juventud, como maldita en la vejez . Y
los resultados -entre conocidos-se dan
con la palabra comodín:
-"Laweah
" esta bien... Eso se traduce que el examen de antígenos en el torrente
circulatorio, no sobrepasa los límites aceptados para la edad.
-"Laweah"
está más o menos...Cuando la cifra se
encumbra y surge la amenaza de un tacto vía rectal, conocido en términos
castrenses como "examen de ánima".
-"Laweah"
esta mala...Muy pasada en los antígenos, recomendándose efectuar una biopsia. Y
al que no salga bien librado en el microscopio del patólogo, le hablarán de
cirugía, radioterapia externa o "semillitas radioactivas".
Lo cierto es que después de los cuarenta años
, los varones que nos hemos reído mucho con los chistes de la próstata , ya no
les encontramos tanta gracia , por ejemplo, a " ese especialista que había
perdido la sensibilidad en los dedos "o "del pedido del examen con
dos dedos , para tener una segunda opinión"
Lo
ideal es que la glándula esté "planita" y no duela a la palpación. Veleidosa.
Cuando
empieza a crecer indiscriminadamente terminará siempre produciendo dificultades
para orinar . Preocúpese entonces de inmediato el varón que lo hace a
chorritos; y más , si moja sus zapatos.
Y
usted , estimado lector; tan aficionado al tacto virtual. ¡ Relájese !

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