Cuando a un ciudadano le aumentan las salidas con ritmo superior a los ingresos, entra en un acondicionamiento físico denominado " gimnasia bancaria". La cuestión no tiene nada de gracioso para el gimnasta, a quien se le juntan las letras, los números y los intereses correspondientes.A diferencia de otros ejercicios que fomentan la salud del cuerpo y de la mente; éste puede tener efectos bien poco aeróbicos para el practicante. El que empieza con una tarjeta de crédito irá aumentándolas progresivamente, hasta que, bien puestas en un tarjetero ad-hoc, constituirán una especie de acordeón. Con mayor o menor fuelle para sonar, a la larga igual le consumirán el pecho
Las instituciones comerciales o financieras motivan permanentemente para sacarle música a estos "instrumentos". Bueno, todos sabemos que no son instituciones de caridad, pero no deja de maravillar cuando un banco carga gastos e intereses con velocidad láser; en cambio, para abonar un cheque en otra plaza, parece que usan el correo del Zar.
Cuando aumentan los hoyos sube el ritmo de la gimnasia bancaria. Así , como algunos financiados se levantan temprano para jugar Golf, nuestro hombre a las 8 en punto está frente al primer hoyo. Palos van y palos vienen, pero no precisamente golfeando. Para mas remate , con la abundancia de negocios disponibles, siempre queda el recurso de abrir otra cuentita.
Cabe recomendar como colorario dos cosas. Una es ajustar el consumo a la capacidad real de su chaleco; y la otra - si su temperamento es latino y gozador -, simplemente pensar en lo comido y lo bailado.
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